sábado, 10 de julio de 2010

Adicción

Te prometo, no volverte a ver. Te prometo, no pensar más en ti. Te prometo no esperar que atravises el umbral de esa puerta otra vez. Porque aunque digas que me quieres, hoy te vas y me dejas, como siempre, como todo el mundo advirtió que sería, como no había otro final posible.
Así, sin mas compromiso, sin mas ataduras, cierro la puerta tras de ti, para no volverla a abrir. Me quedare con mis ataduras, con mis armaduras y mis escudos, para no volver a permitir que un intruso como tú llegue tan lejos. No es justo, no es sano, no es cuerdo.
Dices que volveras cuando yo esté más calmada, cuando no odie lo que me estas haciendo, cuando no odie lo que estoy haciendo. Dices que me perdonas, que sabes que es producto de mi inmadurez. Inmadurez.
No tengo palabras para luchar contra ti, es casi como una adicción, caigo entre tus brazos, y lloro. No es por ti, no es porque te vas; lloro por mi y por mi falta de ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario