sábado, 10 de julio de 2010

Adicción

Te prometo, no volverte a ver. Te prometo, no pensar más en ti. Te prometo no esperar que atravises el umbral de esa puerta otra vez. Porque aunque digas que me quieres, hoy te vas y me dejas, como siempre, como todo el mundo advirtió que sería, como no había otro final posible.
Así, sin mas compromiso, sin mas ataduras, cierro la puerta tras de ti, para no volverla a abrir. Me quedare con mis ataduras, con mis armaduras y mis escudos, para no volver a permitir que un intruso como tú llegue tan lejos. No es justo, no es sano, no es cuerdo.
Dices que volveras cuando yo esté más calmada, cuando no odie lo que me estas haciendo, cuando no odie lo que estoy haciendo. Dices que me perdonas, que sabes que es producto de mi inmadurez. Inmadurez.
No tengo palabras para luchar contra ti, es casi como una adicción, caigo entre tus brazos, y lloro. No es por ti, no es porque te vas; lloro por mi y por mi falta de ti.

Táctica y Estrategia (M.B.)


Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

lunes, 5 de julio de 2010

Casino


Entré en un casino, que hermoso casino, debo reconocer. El arte colgado de las paredes, tantas emociones, recuerdos. Siempre había estado cerca, pero jamás me había dado el tiempo de entrar en él, un casino, apuestas, irracionales, sin sentido; no, no es mi lógica. Pero ahora estoy aquí, dentro de juego, y me siento cómoda, extrañamente cómoda, familiar, me aterroriza un poco la sensación que tengo.

Hay demasiadas maquinas traga monedas, no creo que me interese jugar en ellas, es como una inversión sin retorno, no me atrae. Al fondo del gran salón, sin embargo, hay un juego que me llama la atención, una ruleta rusa, me están esperando para jugar, es mi turno de apostar.

Nunca me ha llamado la atención el azar, pero esto no es azar, esto es una apuesta y aunque tú no veas la diferencia, si la hay. Ambas tienen valor esperado de cero, pero en la apuesta la variabilidad es mucho mayor. Sólo dos números me llaman la atención, 23 rojo y 33 negro. Estoy poniendo mis fichas en el 33 negro, ¿Por qué? No entiendo, ¿Dónde está la lógica tras esto? ¿33 Negro? Voy a perder, el juego está arreglado, lo sé, va a ganar 23 rojo, ahí gano, pero mi apuesta es extraña. Me dirán que es azar, pero no es azar, es una apuesta y estoy apostando a perdedor, aun cuando si corro mis fichas, voy a ganar… estoy perdiendo, mientras todos esperan ansiosos que ocurrirá, yo tengo claro el desenlace, aposté todo y me voy sin nada, sabía que debía retirarme a tiempo o cambiar de apuesta, y aún así fui hasta el final. Perdí sabiéndolo, no fue azar, aún cuando me digas lo contrario, yo aposté y perdí, no fue azar…