"Lo curioso es como puedo sobrevivir con migajas, con sobras tuyas..."
Era el sentimiento que la invadía todos los días, él llegaba a la oficina, sólo había un saludo cordial, una pequeña conversación cuando iba a su oficina, una sonrisa, se había creado una especie de amistad entre ambos, esa atracción que ninguno de los dos pudo manejar la habían camuflado y contenido en una relación de amistad cordial pero que secretamente se había transformado en el sustento de sus vidas.
Encontraban proyectos burdos que requerían suma urgencia de manera extraña, y peor aún ameritaban la expertice de ellos, trabajos largos, reuniones extensas, almuerzos de negocios, una cadena de encuentros planificados con el único fin de prolongar al máximo las horas que pasaban juntos, no querian separarse nunca, pero no podían estar juntos tampoco.
A medida que se sumaban las reuniones, a raíz de las interminables horas que pasaban juntos se habían permitido forjar una relación de "amistad" comprensible para compañeros de trabajo, impensable para la pasión y el deseo que los invadia; lleno de preguntas cordiales: ¿Cómo estás? ¿Te encuentras bien? Se te ve cansado... ¿Algo en que te pueda ayudar? sus conversaciones fuera del ámbito laboral se permitía pequeñas licencias, si algún día las preguntas no tenian las respuestas habituales se daban la oportunidad de entregarse un poco más de afecto del politicamente aceptado: un abrazo, un eterno abrazo donde se daban cuenta que sus cuerpos calzaban perfectamente, cada uno de los relieves encajaba justo en los huecos del otro, sus corazones palpitaban al únisono, su respiración se sintonizaba perfectamente y no podían negar la indiscutible verdad, eran el uno para el otro, pero no podían estar juntos, porque el caprichoso destino los junto demasiado tarde.
La única solución es conformarse con las sobras del otro, con esos pequeños momentos que les permitian mantenerse en un estado de júbilo y que les daban las fuerzan suficientes para soportar las horas que no podían estar juntos... la única alternativa era vivir de las sobras que la vida les daba.
Era el sentimiento que la invadía todos los días, él llegaba a la oficina, sólo había un saludo cordial, una pequeña conversación cuando iba a su oficina, una sonrisa, se había creado una especie de amistad entre ambos, esa atracción que ninguno de los dos pudo manejar la habían camuflado y contenido en una relación de amistad cordial pero que secretamente se había transformado en el sustento de sus vidas.
Encontraban proyectos burdos que requerían suma urgencia de manera extraña, y peor aún ameritaban la expertice de ellos, trabajos largos, reuniones extensas, almuerzos de negocios, una cadena de encuentros planificados con el único fin de prolongar al máximo las horas que pasaban juntos, no querian separarse nunca, pero no podían estar juntos tampoco.
A medida que se sumaban las reuniones, a raíz de las interminables horas que pasaban juntos se habían permitido forjar una relación de "amistad" comprensible para compañeros de trabajo, impensable para la pasión y el deseo que los invadia; lleno de preguntas cordiales: ¿Cómo estás? ¿Te encuentras bien? Se te ve cansado... ¿Algo en que te pueda ayudar? sus conversaciones fuera del ámbito laboral se permitía pequeñas licencias, si algún día las preguntas no tenian las respuestas habituales se daban la oportunidad de entregarse un poco más de afecto del politicamente aceptado: un abrazo, un eterno abrazo donde se daban cuenta que sus cuerpos calzaban perfectamente, cada uno de los relieves encajaba justo en los huecos del otro, sus corazones palpitaban al únisono, su respiración se sintonizaba perfectamente y no podían negar la indiscutible verdad, eran el uno para el otro, pero no podían estar juntos, porque el caprichoso destino los junto demasiado tarde.
La única solución es conformarse con las sobras del otro, con esos pequeños momentos que les permitian mantenerse en un estado de júbilo y que les daban las fuerzan suficientes para soportar las horas que no podían estar juntos... la única alternativa era vivir de las sobras que la vida les daba.

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