He vivido siempre bajo una familia dominada principalmente por el amor, en un mundo donde el amor es lo más importante, donde la realización personal de toda chica es casarse y tener hijos, donde es mal visto que las damas se traten de igual a igual con los hombres, donde en términos sentimentales y emocionales, existen dos mundos... el mundo de los hombres y el mundo de las mujeres; el punto en cuestión es si realmente esos mundos se unen en algún momento o es sólo interacciones esporádicas? ¿Está sobredimensionado para nosotras ese sentimiento extraño e irreverente, el amor?
He compartido interesantes situaciones con distintas personas, donde la hemos conversado en reiteradas oportunidades de la justificación de sus acciones y en muchas oportunidades la única explicación lógica de los distintos actos realizados, es el temor a la soledad. Pero ¿Qué tememos realmente? ¿Nos tememos a nosotros mismos? En momentos de soledad es cuando se obtiene la oportunidad de conocerse a sí mismo, de identificarse y amarse tal como uno es, de desayunar con el silencio y escuchar que nos trae del futuro, entonces ¿Por qué le tenemos tanto miedo? ¿Tendrá algo que ver la aceptación social de la vida en pareja? No creo que tengamos miedo a la soledad, el problema puede ser que simplemente nunca nos hemos imaginado en esa situación, crecemos con la idea de la familia, de la pareja, del amor tormentoso que incluso algunas somos capaces de aguantar humillaciones y abusos para mantener dicho cuento idílico y utópico que nos hemos creado en nuestra cabeza. Quizás el problema es que hemos idealizado ese estado de enamoramiento y de compañía hasta el punto donde se ha aceptado como una realidad cultural común.
¿Qué necesitamos? ¿Un marido o un amante? ¿Alguien que te llame seguido para saber de ti o alguien que te busque cuando te extraña? ¿Alguien con el que tenemos que disimular o alguien con quien podemos mostrarnos sin ningún pudor? ¿Alguien que nos habrá la puerta del auto o alguien que nos deje entrar un minuto en su corazón? ¿Necesitamos formalizar o simplemente necesitamos saber que si se necesita, estará?
Siento que idealizar tanto un estado que no siempre es duradero y transformarlo en una meta me cuesta entenderlo y compartirlo, ¿Cómo te puedes poner de meta u objetivo que alguien te quiera? Acaso no es mejor simplemente vivir, vivir cada día como si fuera el último y si tenemos la suerte y la dicha de encontrar a una persona que le interese caminar ese mismo camino, intentar juntos, pero no como un proyecto de vida... no como una meta, sino más bien como una serie de eventos fortuitos por lo que debes sentirte afortunado... no todos tenemos la misma suerte. No sobredimensionemos el amor marital, hay varios amores más, que están constantemente en tu vida y que los dejamos pasar sólo porque creemos temer estar solos, sólo porque supuestamente ese es el amor de tu vida.
He compartido interesantes situaciones con distintas personas, donde la hemos conversado en reiteradas oportunidades de la justificación de sus acciones y en muchas oportunidades la única explicación lógica de los distintos actos realizados, es el temor a la soledad. Pero ¿Qué tememos realmente? ¿Nos tememos a nosotros mismos? En momentos de soledad es cuando se obtiene la oportunidad de conocerse a sí mismo, de identificarse y amarse tal como uno es, de desayunar con el silencio y escuchar que nos trae del futuro, entonces ¿Por qué le tenemos tanto miedo? ¿Tendrá algo que ver la aceptación social de la vida en pareja? No creo que tengamos miedo a la soledad, el problema puede ser que simplemente nunca nos hemos imaginado en esa situación, crecemos con la idea de la familia, de la pareja, del amor tormentoso que incluso algunas somos capaces de aguantar humillaciones y abusos para mantener dicho cuento idílico y utópico que nos hemos creado en nuestra cabeza. Quizás el problema es que hemos idealizado ese estado de enamoramiento y de compañía hasta el punto donde se ha aceptado como una realidad cultural común.
¿Qué necesitamos? ¿Un marido o un amante? ¿Alguien que te llame seguido para saber de ti o alguien que te busque cuando te extraña? ¿Alguien con el que tenemos que disimular o alguien con quien podemos mostrarnos sin ningún pudor? ¿Alguien que nos habrá la puerta del auto o alguien que nos deje entrar un minuto en su corazón? ¿Necesitamos formalizar o simplemente necesitamos saber que si se necesita, estará?
Siento que idealizar tanto un estado que no siempre es duradero y transformarlo en una meta me cuesta entenderlo y compartirlo, ¿Cómo te puedes poner de meta u objetivo que alguien te quiera? Acaso no es mejor simplemente vivir, vivir cada día como si fuera el último y si tenemos la suerte y la dicha de encontrar a una persona que le interese caminar ese mismo camino, intentar juntos, pero no como un proyecto de vida... no como una meta, sino más bien como una serie de eventos fortuitos por lo que debes sentirte afortunado... no todos tenemos la misma suerte. No sobredimensionemos el amor marital, hay varios amores más, que están constantemente en tu vida y que los dejamos pasar sólo porque creemos temer estar solos, sólo porque supuestamente ese es el amor de tu vida.

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