domingo, 25 de octubre de 2009

Cuando lo verdad no es lo que parece...

Siempre se ha dicho que las mujeres tenemos un sexto sentido, que nuestras percepciones de los sentimientos son mas acertadas de lo que parece y que somos capaces de ver bajo el agua...
¿Qué pasa cuando lo que creemos que ocurre son sólo ilusiones?
En este último tiempo he sentido que mi radar no funciona, generalmente me había ayudado bastante a dirigir mi vida sentimental, pero en este último tiempo, esa vida no existe... Me he dado cuenta de que hay alguien, siempre hay alguien que nos desordena el mundo, para bien o para mal y más temprano que tarde, todos tenemos que enfrentarnos a esa realidad...
Algunas encontramos a ese individuo, esa concentración de interrupciones dentro de nuestras amigas, otras en la familia, quizás sólo un compañero de trabajo, las más suertudas encuentran ese polo opuesto en el amor de su vida, pero hay otras que encuentran a aquél que les muestra el mundo de otro modo, a ese que proyecta lo mejor y lo peor de ti, al equilibrio perfecto de fuerzas lo más lejano a ti, en un imposible. Sabes, sientes, crees, estas completamente segura de que eres su destino, que estas siempre para él y sabes, sientes o crees que eres igual para él, su mundo, su universo, su vida... el problema es que tal seguridad lo único que provoca es que te des la libertad de aceptar el sentimiento, de asumir un amor eterno, un enamoramiento sublime, un estado ficticio que te impulsa a cometer las peores locuras...
Todos tenemos un opuesto, el que a nuestro lado se forma el equilibrio de fuerzas, con el que juntos son invencibles, pero algunas no tenemos la suerte de tenerlo a nuestro lado... la vida nos reunió tarde, la vida nos puso en caminos distintos, y aunque no logre entender porque la verdad que se muestra frente a mis ojos, no existe, sigo caminando y alimentando un sentimiento que me causa más daño que alegrías, pero ante el cual no tengo escudo posible. No sé como defenderme de sus encantos, porque ni siquiera son encantos, son todo lo que yo detesto y sin embargo se cuelan dentro de mi cada vez más fuerte...
Entonces, que es la verdad sino lo que nosotros creemos que es verdad, ¿Es relativa? ¿Depende de mi? Sólo sé que mi verdad no es compartida, mi verdad es sola, mi verdad y mi mundo están a su lado, pero no como quisiera o como debería, sino más bien como SU verdad lo dice...

martes, 20 de octubre de 2009

Sobreviviendo...

"Lo curioso es como puedo sobrevivir con migajas, con sobras tuyas..."
Era el sentimiento que la invadía todos los días, él llegaba a la oficina, sólo había un saludo cordial, una pequeña conversación cuando iba a su oficina, una sonrisa, se había creado una especie de amistad entre ambos, esa atracción que ninguno de los dos pudo manejar la habían camuflado y contenido en una relación de amistad cordial pero que secretamente se había transformado en el sustento de sus vidas.
Encontraban proyectos burdos que requerían suma urgencia de manera extraña, y peor aún ameritaban la expertice de ellos, trabajos largos, reuniones extensas, almuerzos de negocios, una cadena de encuentros planificados con el único fin de prolongar al máximo las horas que pasaban juntos, no querian separarse nunca, pero no podían estar juntos tampoco.
A medida que se sumaban las reuniones, a raíz de las interminables horas que pasaban juntos se habían permitido forjar una relación de "amistad" comprensible para compañeros de trabajo, impensable para la pasión y el deseo que los invadia; lleno de preguntas cordiales: ¿Cómo estás? ¿Te encuentras bien? Se te ve cansado... ¿Algo en que te pueda ayudar? sus conversaciones fuera del ámbito laboral se permitía pequeñas licencias, si algún día las preguntas no tenian las respuestas habituales se daban la oportunidad de entregarse un poco más de afecto del politicamente aceptado: un abrazo, un eterno abrazo donde se daban cuenta que sus cuerpos calzaban perfectamente, cada uno de los relieves encajaba justo en los huecos del otro, sus corazones palpitaban al únisono, su respiración se sintonizaba perfectamente y no podían negar la indiscutible verdad, eran el uno para el otro, pero no podían estar juntos, porque el caprichoso destino los junto demasiado tarde.

La única solución es conformarse con las sobras del otro, con esos pequeños momentos que les permitian mantenerse en un estado de júbilo y que les daban las fuerzan suficientes para soportar las horas que no podían estar juntos... la única alternativa era vivir de las sobras que la vida les daba.

jueves, 1 de octubre de 2009

Pensamientos sin sentido....

He vivido siempre bajo una familia dominada principalmente por el amor, en un mundo donde el amor es lo más importante, donde la realización personal de toda chica es casarse y tener hijos, donde es mal visto que las damas se traten de igual a igual con los hombres, donde en términos sentimentales y emocionales, existen dos mundos... el mundo de los hombres y el mundo de las mujeres; el punto en cuestión es si realmente esos mundos se unen en algún momento o es sólo interacciones esporádicas? ¿Está sobredimensionado para nosotras ese sentimiento extraño e irreverente, el amor?
He compartido interesantes situaciones con distintas personas, donde la hemos conversado en reiteradas oportunidades de la justificación de sus acciones y en muchas oportunidades la única explicación lógica de los distintos actos realizados, es el temor a la soledad. Pero ¿Qué tememos realmente? ¿Nos tememos a nosotros mismos? En momentos de soledad es cuando se obtiene la oportunidad de conocerse a sí mismo, de identificarse y amarse tal como uno es, de desayunar con el silencio y escuchar que nos trae del futuro, entonces ¿Por qué le tenemos tanto miedo? ¿Tendrá algo que ver la aceptación social de la vida en pareja? No creo que tengamos miedo a la soledad, el problema puede ser que simplemente nunca nos hemos imaginado en esa situación, crecemos con la idea de la familia, de la pareja, del amor tormentoso que incluso algunas somos capaces de aguantar humillaciones y abusos para mantener dicho cuento idílico y utópico que nos hemos creado en nuestra cabeza. Quizás el problema es que hemos idealizado ese estado de enamoramiento y de compañía hasta el punto donde se ha aceptado como una realidad cultural común.
¿Qué necesitamos? ¿Un marido o un amante? ¿Alguien que te llame seguido para saber de ti o alguien que te busque cuando te extraña? ¿Alguien con el que tenemos que disimular o alguien con quien podemos mostrarnos sin ningún pudor? ¿Alguien que nos habrá la puerta del auto o alguien que nos deje entrar un minuto en su corazón? ¿Necesitamos formalizar o simplemente necesitamos saber que si se necesita, estará?
Siento que idealizar tanto un estado que no siempre es duradero y transformarlo en una meta me cuesta entenderlo y compartirlo, ¿Cómo te puedes poner de meta u objetivo que alguien te quiera? Acaso no es mejor simplemente vivir, vivir cada día como si fuera el último y si tenemos la suerte y la dicha de encontrar a una persona que le interese caminar ese mismo camino, intentar juntos, pero no como un proyecto de vida... no como una meta, sino más bien como una serie de eventos fortuitos por lo que debes sentirte afortunado... no todos tenemos la misma suerte. No sobredimensionemos el amor marital, hay varios amores más, que están constantemente en tu vida y que los dejamos pasar sólo porque creemos temer estar solos, sólo porque supuestamente ese es el amor de tu vida.