Creo que todo el mundo alguna vez ha pensado como sería su futuro, y en muchas oportunidades ese futuro se vislumbra acompañado de alguien más, junto a alguien. Una boda, no he podido dejar de pensar en eso, en la esperanza que inconscientemente he albergado durante tanto tiempo dentro de mi, una esperanza que no sintoniza con todos los cánones y patrones que le he ideado a mi vida, una esperanza que no se encuentra alineada con lo que he profesado constantemente a lo largo de mi vida, una esperanza que me demuestra que aún no termino de conocerme, que aún no termino de cambiar, y tal y como la vida me lo ha demostrado una y otra vez, mi futuro es más incierto de lo que me gustaría.
Soñar con un matrimonio, con una linda y hermosa boda, rodeada de la gente que más quiero y que más me quiere, una boda inolvidable y perfecta, sin duda alguna esa imagen me cuesta identificarla con la persona que siempre he sido, pero ¿Acaso no todos tenemos esperanzas ocultas incluso para nosotros mismo? Creo que sin duda son esas esperanzas secretas que nuestro consiente inhibe para no gastar energías en cosas que vemos lejanas y hasta un poco imposible, que cuando se materializan son las que nos llenan de alegrías.
Nunca me imagine como madre y aquí estoy, tratando día a día de ser la mejor madre que puedo y creo que sin duda he salido gratamente favorecida en la repartición de hijos, porque el mío es lo más parecido a la perfección que me puedo imaginar, no hay amor más puro y sincero que ese pequeño que en este momento descansa, no hay vida más maravillosa que la que se puede tener a su lado.
Pero una vida junto a alguien, esa ilusión siempre la había visto tan lejana, he escuchado tantas veces que no hay quien me soporte, he escuchado tantas veces que soy demasiado perfeccionista para encontrar a alguien que se ajuste a mis patrones, he escuchado tantas veces que no hay una persona que pueda estar conmigo sin estresarse, he escuchado lo difícil que puede ser que alguien asuma una vida tan alejada de lo que espera que creo que como una forma de protegerme he instaurado una política de aceptación y esperanza de no compromiso.
El problema ocurre en los días como estos, cuando te das cuenta de que no quieres la vida en la que te vas encaminando, una vida sola, una vida solitaria y fría, llena de éxitos profesionales, pero sin alguien quien te llame para saber de ti, un amor que sólo sienta la necesidad de verte, de escuchar tu voz, te mueres de miedo cuando ves que caminas por un sendero que dificilmente podrás dejar, y que ese sendero apunta a una felicidad a medias, una felicidad incompleta, porque no digo que no sea feliz con lo que tengo, es sólo que me gustaría compartir con alguien mi felicidad y me aterra pensar en los errores que puedo cometer por no querer estar sola.
Soñar con un matrimonio, con una linda y hermosa boda, rodeada de la gente que más quiero y que más me quiere, una boda inolvidable y perfecta, sin duda alguna esa imagen me cuesta identificarla con la persona que siempre he sido, pero ¿Acaso no todos tenemos esperanzas ocultas incluso para nosotros mismo? Creo que sin duda son esas esperanzas secretas que nuestro consiente inhibe para no gastar energías en cosas que vemos lejanas y hasta un poco imposible, que cuando se materializan son las que nos llenan de alegrías.
Nunca me imagine como madre y aquí estoy, tratando día a día de ser la mejor madre que puedo y creo que sin duda he salido gratamente favorecida en la repartición de hijos, porque el mío es lo más parecido a la perfección que me puedo imaginar, no hay amor más puro y sincero que ese pequeño que en este momento descansa, no hay vida más maravillosa que la que se puede tener a su lado.
Pero una vida junto a alguien, esa ilusión siempre la había visto tan lejana, he escuchado tantas veces que no hay quien me soporte, he escuchado tantas veces que soy demasiado perfeccionista para encontrar a alguien que se ajuste a mis patrones, he escuchado tantas veces que no hay una persona que pueda estar conmigo sin estresarse, he escuchado lo difícil que puede ser que alguien asuma una vida tan alejada de lo que espera que creo que como una forma de protegerme he instaurado una política de aceptación y esperanza de no compromiso.
El problema ocurre en los días como estos, cuando te das cuenta de que no quieres la vida en la que te vas encaminando, una vida sola, una vida solitaria y fría, llena de éxitos profesionales, pero sin alguien quien te llame para saber de ti, un amor que sólo sienta la necesidad de verte, de escuchar tu voz, te mueres de miedo cuando ves que caminas por un sendero que dificilmente podrás dejar, y que ese sendero apunta a una felicidad a medias, una felicidad incompleta, porque no digo que no sea feliz con lo que tengo, es sólo que me gustaría compartir con alguien mi felicidad y me aterra pensar en los errores que puedo cometer por no querer estar sola.

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