jueves, 11 de junio de 2009

El inicio

Acaba de salir de una extensa reunión, agobiada, complicada, su mundo está lleno de cosas, no logra ordenarlas todas... pide un café, como siempre y se va absorbida en sus pensamientos... la casa, su hijo, el trabajo, en todas partes debe cumplir...
Lo peor que le podía ocurrir, un nuevo proyecto, prioridad altísima, necesita apoyo, no puede trabajar tanto, necesita que alguien la apoye, quizás fue la peor elección de su vida.
Necesita a alguien competente, que maneje tanto la teoría como la práctica, con experiencia porque no puede perder tiempo en el proceso inductivo, necesita que alguien sepa lo que debe hacer con sólo una mirada... llega la terna, tres nombres, tres historias, tres currículos... uno en particular le llama la atención, cree conocer al postulante, verifica sus datos para encontrar concordancia y efectivamente había un lugar: la Universidad, al parecer si había un lugar pero ¿Por qué no se acordaba de él? Quizás no tenían ramos juntos, pero su cara le es tan familiar... él es el idóneo, su instinto se lo dice, lo llama para la entrevista, no puede hacerla, confía en la decisión de su compañero, él es el indicado, que comience mañana...
Al entrar a su oficina al día siguiente la siente distinta, no es igual, algo es diferente, es cierto!!! el tipo nuevo!!! siente que es oportuno darle una bienvenida, para que sepa quien es la jefa y para que se ponga a trabajar de inmediato, el proyecto espera, lo manda a llamar y cuando cruza el umbral de la puerta entiende el porqué... es él

domingo, 7 de junio de 2009

El juicio

Todos tendemos a tener una opinión de las cosas, somos opiniones, somos lo que pensamos, lo que creemos...
Muchas veces son nuestras opiniones y nuestro afán de defenderlas, las que nos alejan de las personas que nos quieren y que nosotros queremos... Quizás yo no sea la persona mas digna para hablar sobre esto, muchas veces me he encontrado juzgando al resto, opinando sobre lo que hacen o dicen, el punto es cuando se traspasa la barrera entre una opinión y un juicio...
Aunque no lo parezca, soy creyente y entre una de mis citas favoritas esta: "El que esté libre de pecado, que lance la primera piedra" creo que en eso si he sido bastante coherente o por lo menos lo he intentado... trato de no lanzar la primera piedra, pero eso es una consideración con el otro, la misma que muchas veces me he encontrado pidiendo, exigiendo.
El punto al que voy es la inquietud que se me presentó hoy, me pregunto cuantas veces dejamos de vivir juzgando??? cuantas veces dejamos de hacer para que no nos juzguen??? cuantas veces deje de esperar para que nadie pudiera recriminarmelo? ¿CUANTAS OPORTUNIDADES NOS HEMOS PERDIDO PARA QUE NO NOS JUZGUEN?